Once upon a time...
La madre del cordero (la oveja)!! Que andaba yo aburrida en esta tarde de domingo calurosa y estúpida y me acordé de esta pequeña ventana a mis nueras, cuando, en realidad, era feliz de verdad, pese a las macedonias, los garbanzos, los gnomos invidentes y demás faunas que pululan por doquier. Arrobada por el candor de aquella etapa mía, se me ocurre volver a plasmar mis ideas enfermas de tedio por estos lares solitarios y que nadie lee. (Porque pensemos: quién va a perder el tiempo entrando en un sitio tan soso?) Solo es una vía de escape, en eso se mantiene la idea original, supongo...
Mucho ha llovido desde la última vez que asomé el hocico por aquí y muchas cosas han cambiado. Lo más triste es que no sé si lo han hecho para bien... (Es una cosa que habré de meditar.) Qué increíble el paso del tiempo, haciendo tic tac, con su ruidito característico que, sin embargo nadie oye. Solo se escucha un eco lejano cuando se echa la vista atrás y una se hace consciente de que hay nuevas arrugas en la jeta y los kilos de más cuestas más perderlos, pero en fin, mi esencia creo que sigue intacta: "a quién le importan esas chorradas? A mi no!"
Cambian los temas de conversación, la gente que me rodea, los libros que leo y el cine que ya no veo, porque seamos francos: con la que está cayendo, seguimos yendo al cine con la asiduidad con la que lo hacíamos antes? No. Tal vez no sea solo la Crisis... Puede que también sea la crisis... La mía particular. No lo sé. Me he quedado yeya pensando en estas cosas y ya he ido sorbiendo silenciosamente el té de manzana que preparé hace un rato... Para la próxima, intentaré no tardar y desenredar un poco mejor el ovillo de ideas. Entendedme: era la ilusión de dejarse volver a ver de quien vuelve de la oscuridad!!
Mucho ha llovido desde la última vez que asomé el hocico por aquí y muchas cosas han cambiado. Lo más triste es que no sé si lo han hecho para bien... (Es una cosa que habré de meditar.) Qué increíble el paso del tiempo, haciendo tic tac, con su ruidito característico que, sin embargo nadie oye. Solo se escucha un eco lejano cuando se echa la vista atrás y una se hace consciente de que hay nuevas arrugas en la jeta y los kilos de más cuestas más perderlos, pero en fin, mi esencia creo que sigue intacta: "a quién le importan esas chorradas? A mi no!"
Cambian los temas de conversación, la gente que me rodea, los libros que leo y el cine que ya no veo, porque seamos francos: con la que está cayendo, seguimos yendo al cine con la asiduidad con la que lo hacíamos antes? No. Tal vez no sea solo la Crisis... Puede que también sea la crisis... La mía particular. No lo sé. Me he quedado yeya pensando en estas cosas y ya he ido sorbiendo silenciosamente el té de manzana que preparé hace un rato... Para la próxima, intentaré no tardar y desenredar un poco mejor el ovillo de ideas. Entendedme: era la ilusión de dejarse volver a ver de quien vuelve de la oscuridad!!

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