Tirador de zuecos

En ese pequeño - gran agujero succionador de culos aposentas tus terribles posaderas, oh gran tirador de zuecos, haciendote tu hueco, reclamando parte de ese vacío universal: tu espacio vital. Mientras tanto, comentas procacidades sin ruborizarte lo más mínimo sobre la vida sexual de los pusilánimes y los cocineros de torillas radiactivas. Tu cabeza rizosa abriría yo sin pesanrmelo ni dos segundos, cual nuececilla de California, para asomarme y ver qué cojones se revuelve en ese interior oscuro. No se te vuelva a ocurrir tirar mi zueco como si fuera un lanzamiento de martillo en una prueba de atletismo: me cuesta ir en su búsqueda. Que no te ofendan los insultos, solo son palabras que se lleva el viento. Sin embargo, tus posaderas, haciendo el pequeño - gran hueco, aún más grande, permanecen.

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